El porqué de la depilación en nuestra sociedad actual, está claro que obedece a causas estéticas prácticamente en el 90 % de los casos.

Sin embargo, la práctica de este acto la mar de las veces acompañado de dolor, se ha debido a razones religiosas, sanitarias y campañas de marketing publicitario.

No se sabe con certeza cuándo y porqué empezó e ser humano a depilarse aunque si contamos con cierta información como los papiros de Eber (1500 a.c.) donde ya se describen en el antiguo Egipto la fabricación de ungüentos con el propósito de destruir el pelo corporal. En el Egipto faraónico, la práctica de la depilación total (cabeza y cuerpo, incluido el vello genital), formaba parte de un ritual higiénico que evitaba la propagación de parásitos cuyo hábitat es el pelo.

El pelo de la cabeza es sustituido luego por pelucas de mayor o menor elaboración en función de la clase social, pero el afeitado del cuero cabelludo permitía la mejor realización de la higiene.
Conocemos de estas fechas el uso de emplastes a base de cera de abeja, azúcar, limón y aceite, el denominado “Halawa”, así como de instrumentos como navajas de silex y posteriormente cobre y hierro fabricados para este fin.

De Egipto, la depilación pasa a Grecia donde es adoptada como acto sanitario, pero fundamentalmente estético.

La ausencia de pelo corporal tanto en mujeres como en varones, aporta a la imagen un cuerpo más juvenil, casi adolescente, que es considerado el ideal de belleza de la Grecia clásica. Tanto los atletas como los miembros de las clases altas se depilaban como símbolo de belleza ideal. Las esculturas de la época muestran cuerpos femeninos depilados y sin vello púbico.

En la antigua Roma, la depilación constituye una práctica social habitual entre clases altas y patricias y se realizaba tanto por hombres como por mujeres, en los baños públicos por parte de los alipilarius, esto es personal “especializado” en la realización de la depilación mediante objetos cortantes como cuchillas que se asemejan a una hoz de diferentes tamaños para ser utilizados en todas las zonas corporales incluidos los genitales, o diferentes tipos de pinzas (Volsellas), cuyo aspecto no difiere en nada de nuestras actuales pinzas de depilar. También se utilizaba la conocida como philotrum, una pasta realizada a base de resinas y brea, para depilar el área genital. Esta práctica, además de estética, tenía también al igual que en Egipto de donde se importa, un marcado carácter sanitario debido a la popularización de los prostíbulos en los que la parasitosis púbica estaba a la orden del día
.
Solo el pelo de la cabeza es considerado hermoso y por tanto no es retirado.

Las clases más altas y con posesión de esclavos, podían tener alipilarius propios sin tener que recurrir a los baños públicos para ser depilados.
Hasta el Renacimiento, al menos en lo que se refiere a la representación estética de la imagen corporal, también se nos muestran cuerpos tanto de varones como de mujeres con ausencia de vello corporal. La reproducción iconográfica tanto en pintura como en escultura así nos lo revela.

Sin embargo, y exceptuando este atisbo de libertad moral y artística temporal que supuso el renacimiento, ya desde la edad media y posteriormente a l siglo XVI, las religiones cristianas catolicismo y calvinismo, imponen una férrea moral donde enseñar alguna parte del cuerpo es pecaminoso tanto en público como en privado (y esto incluye la vida de pareja), y por tanto no tiene ningún sentido eliminar el pelo corporal, ya que igualmente no se va a ver.

Por otra parte es considerado pecado también cualquier acto cuyo fin sea la sensualidad o el amor carnal.

Es curioso cómo sin embargo a mediados del siglo XV, se impuso una forma de depilación en la cabeza donde las mujeres afeitaban las primeras líneas de implante capilar haciendo lucir una frente muy ensanchada. La popularización de esta práctica se vio incrementada por una de sus usuarias, la reina Isabel I de Inglaterra quien además depilaba también sus cejas.

Durante los siguientes cuatro siglos, parece que al menos en la vida cotidiana, la remoción del pelo corporal pasa a un último plano en cuanto a los cuidados higiénicos y / o estéticos de las personas. No sin embargo en las representaciones artísticas en las que en los desnudos (todos con carácter mitológico o épico)

Se continúan representando cuerpos absolutamente depilados. Véanse las obras de Caravaggio, David, Bougereau, etc.

17108-venus1bougereau1Con la llegada del siglo XX, llega también el acortamiento de las faldas y el descubrimiento de brazos en su totalidad por imposición de la moda y de un estilo de vida con más libertad y culto al aire libre. Las mujeres desean que toda la piel de su cuerpo sea la prolongación de la suavidad que posee su cara, cuello ye escote, y para ello debe eliminar ese pelo que quiera o no posee en sus piernas y bajo el hueco de sus axilas.

En mayo de 1915 aparece el primer anuncio publicado en la revista Harper’s Bazaar, dirigida básicamente a lectoras de la alta sociedad norteamericana. En él aparecía la fotografía de una joven, con los brazos en alto y descubiertos, con el lema:

“La moda para el verano y el baile moderno se combinan para hacer necesaria la eliminación del molesto vello”

Aunque en este anuncio no se mencionan marcas comerciales, está claro que se incita a la consumidora a hacer acopio del instrumento que tenía más a mano:
En principio la mujer recurre a la maquinilla de afeitar recién inventada (Guillett, 1903) de sus maridos, pero poco a poco se recuperan viejas fórmulas con ceras y resinas que tal vez nunca estuvieron del todo olvidadas. Pero hubo que esperar hasta los años 60 en que aparecen las ceras depilatorias tal como hoy las conocemos.

Durante la segunda guerra mundial, aumenta el auge de la depilación de las piernas, ya que durante este conflicto bélico escasearon las medias de seda que habían, al menos de cara al público, ocultado la presencia de pelo en esta zona corporal, de modo que se hacía imperativo eliminarlo. La cuchilla de afeitar continúa siendo el instrumento mas habitual ya que está presente en todos los hogares.
Más tarde llegarían los procesos eléctricos, las diferentes maquinillas y los modernos equipos de fotodepilación y laser.

La mujer de hoy en día considera impensable que al menos toda la extensión de su cuerpo que pueda ser vista públicamente (prácticamente todo) pueda ser visto luciendo el más mínimo pelo corporal (ya no digamos el facial).

Pero que ha pasado con el varón?
No sabemos en que momento de la historia el varón dejo de depilarse. Este acto habitual en la culturas antiguas deja de realizarse tal vez por cambios en los conceptos estéticos, religiosos, , etc. y con la excepción del pelo facial que se retira o se deja en función de las modas, a través de los siglos, el pelo corporal, que sepamos deja de tener importancia en la vida del individuo.

Fue en el ciclismo, como deporte de alta competición, donde surge Giovanni Gerbi, un ciclista italiano hoy olvidado, pero que tuvo la genial idea en 1903 de depilarse cabeza y piernas en busca de un rudimentario aerodinamismo, pero que también le facilitara la recepción de masajes en sus piernas sin tener que sufrir el tormento de los tirones sobre el pelo de las mismas.

Ni que decir del rechazo y la burla de sus compañeros de competición en sus primeras salidas de esta guisa.

La idea fue abandonada y habría que esperar veintiséis años para que otro ciclista, también italiano, retomara la idea. Ocurrió en 1929, cuando el romano Leonida Frascarelli, tercero en el Giro de aquel año y ganador de dos etapas en el de 1930, volvió a las andadas afeitándose sus extremidades.

Con el tiempo se ha demostrado que las ideas de Gerbi con respecto al aerodinamismo, estaban en lo cierto y hoy se impone la depilación corporal no solo en ciclistas sino también en nadadores.
Qué duda cabe, que actualmente el objetivo de la depilación en el varón, no obedece solo a un criterio deportivo sino que se hace por puro criterio estético, ya que nuevamente se han impuesto cánones de cuerpos juveniles, atléticos, donde la presencia del pelo corporal enmascara las definiciones musculares que tanto trabajo cuestan conseguir.
Por otro lado, y esto es un factor decisivo, la mujer decide ahora qué tipo de patrón estético desea en su pareja, e indiscutiblemente influye para este cambio de conducta en el varón, ya que , y aunque hay gusto para todas las opiniones, según las estadísticas aumenta el número de mujeres que prefieren en sus parejas la imagen apolínea de un cuerpo depilado.

Déjanos un comentario