La ortorexia nerviosa, consiste en la obsesión por comer sanamente, lo cual llevado a extremos, y según expertos en alimentación, puede llegar a poner en riesgo la salud a un cada vez más creciente número de personas, sobre todo adolescentes.

Actualmente, una inmensa mayoría de la gente trata de alimentarse sanamente y de seguir una dieta balanceada, sin embargo este deseo de querer gozar de una buena salud, está siendo llevado hasta el extremo y se está convirtiendo en una obsesión en un grupo cada vez más grande de personas.

Estos hábitos alimentarios “saludables”, llevados al extremo pueden poner en riesgo de malnutrición a los jóvenes y conducir a otras enfermedades más graves como la anorexia y la bulimia.

La ortorexia es un trastorno alimentario todavía muy poco conocido pero los expertos creen que afecta a una de cada 10 mujeres y uno de cada 20 hombres, y como decíamos anteriormente más frecuente en población juvenil que con frecuencia se ven engañados por dietas “de moda” pasajeras, que recomiendan las revistas y sitios de internet.

Como se manifiesta

Quienes sufren ortorexia por lo general, y con la idea de alimentarse sanamente, tratan de evitar ciertos grupos de alimentos en la creencia equivocada de que su organismo es intolerante a estos productos, o que se trata poco menos que venenos alimenticios.

De esta forma suelen rechazar en forma absoluta las carnes, todo tipo de grasas incluidos aceites vegetales, o todo tipo de harinas, etc.

Además, en su afán por estar sanos, suelen combinar su estricta dieta con rutinas excesivas de ejercicio, lo que los deja aún más debilitados.

A veces es difícil convencer al paciente que por ejemplo, retirar los productos lácteos de la dieta puede conducir a una deficiencia de calcio, necesario para la salud ósea, la función muscular y el sistema nervioso.

Retirar la carne priva al organismo de una fuente importante de proteínas y hierro. La falta de hierro conduce a anemia, la cual provoca falta de energía, problemas respiratorios y baja concentración.

El paciente se encuentra cada vez mas condicionado por esta obsesión que domina y condiciona su vida , hasta el punto de que quien sufre ortorexia también se muestra muy ansioso cuando debe comer fuera de su casa o evita hacerlo en caso de que no pueda seguir su estricto régimen.

El paciente que presenta signos de ortorexia tiene probabilidades de desarrollar otras enfermedades y padecer graves problemas de salud en el futuro.
En líneas generales vivir con un trastorno alimentario, cualquiera que sea, es una experiencia miserable y muy solitaria para quien lo sufre, esto es tan válido para la ortorexia como para la anorexia o la bulimia.

Para la mayoría de las personas sanas, la comida es uno de los placeres de la vida y suele ser protagonista importante de casi todos los eventos sociales. Pero para quien la comida es una fuente de angustia, una parte muy importante de la vida se vuelve extremadamente estresante.

¿Qué hacer?

Lo más difícil, igual que en otros trastornos alimentarios o dismorfofóbicos, es hacer comprender al paciente de que sufre tal trastorno.

Ante todo, y para la familia del paciente, lo primero que debemos hacer es aceptar que estas enfermedades no puede tratarse de la noche a la mañana.

El tratamiento de estos trastornos toma años de trabajo duro. La familia de quien lo sufre puede jugar un papel muy importante ayudando a la persona a superar el problema.
Para ello, es necesario también brindar ayuda a la familia del paciente.

Por eso es muy importante consultar a su médico o contactar a una de las organizaciones encargadas de trastornos alimentarios.

Mientras tanto, es importante ayudar a la persona afectada a reconocer que tiene un problema.

Tal como señalan los expertos, el camino a la recuperación de un trastorno alimentario es muy largo, aunque bien llevado, la estadística nos dice que después de cinco años, la mitad de los pacientes con un trastorno alimentario logran recuperarse, aunque muchos continúan preocupados con sus alimentos y con su peso corporal durante muchos años más.

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