Una de las preocupaciones del ser humano a través de la historia, y una vez satisfechas sus necesidades primarias, ha sido la de mejorar su apariencia. Y esto ha sido y continúa siendo válido tanto en mujeres como en varones.

Actualmente , el ámbito laboral y social de alta competitividad en el que se desarrolla nuestra sociedad, convierte a la apariencia joven en algo crucial, no solo para el avance en el mundo corporativo sino también para poder sobrevivir ante la incesante avalancha de profesionales jóvenes, con la misma ambición. De tal suerte, que mantener un aspecto juvenil y agradable se ha convertido en una necesidad real, más que en necesidad espiritual.

Poco a poco se van diluyendo los tabúes con respecto a la propiedad femenina sobre la belleza física, y el hombre va dejando ver su interés, que realmente nunca perdió del todo, sobre la mejoría de su aspecto físico en cuanto a imagen se refiere.

Los gimnasios están llenos de hombres cuyo interés no es siempre el rendimiento deportivo, ni siquiera la mejoría que sobre la salud ejerce la práctica del deporte, sino que claramente van buscando un cambio a mejor en cuanto a su imagen corporal: se busca eliminar la grasa del abdomen, ensanchar espaldas, “definir” los músculos de las diferentes partes del cuerpo. Y esto poco tiene que ver ni con salud ni con deporte.

De igual manera, los aspectos de cuidado personal como vestuario, accesorios o cosmética masculina han manifestado un auge en su consumo en las últimas décadas como consecuencia de esa liberalización o necesidad por el cuidado de la imagen personal.

Acudir a un centro médico estético, es otra cosa, aún cuesta decidirse aunque se desee vehementemente. Aún no se habla del tema con los compañeros de trabajo y es una decisión que se toma a solas o como mucho en consenso con la pareja que en muchos casos se queda sorprendida cuando este manifiesta su deseo de realizarse un tratamiento estético. De esto un poco tiene la culpa el hecho que casi toda la información, webs, publicaciones, etc. sobre tratamientos médicos o quirúrgicos de estética esté dirigido al público femenino.

Muchas veces el varón que quiere realizar algún cambio estético, no sabe si es posible. Todas las revistas que caen en sus manos hablan del aumento de pecho, los labios, las cartucheras, etc. Temas con los que obviamente no se encuentra identificado.

Debe saber, que casi todas las intervenciones y/o tratamientos estéticos que se realizan en mujeres, pueden ser realizados también en varones, salvando obviamente, las diferencias anatómicas, de criterio y de estética.

Lo que puede verse bello en una mujer no tiene por que resultar (y de hecho no resulta) en un varón y viceversa.
Sin embargo y a pesar de todo, el varón descubre poco a poco que puede mejorar su imagen facial y corporal con técnicas y procedimientos que parecía que le estaban vedados: implantes, tratamientos de arrugas, liposucciones, etc.

Descubre también que hay tratamientos para entidades típicamente masculinas, como la ginecomastia o a la alopecia androgenética.

Lo cierto es que en este siglo XXI, el varón a entrado, y de lleno, al mundo de la medicina estética, y lo ha hecho para quedarse.

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