La sauna es una terapia física dentro de la llamada termoterapia, y consiste en un baño de vapor que se realiza en un recinto a muy alta temperatura. Dependiendo de la humedad relativa dentro del recinto la sauna puede ser húmeda o seca. La sauna húmeda, donde la temperatura no supera los 70 °C y la humedad relativa es muy alta, es conocida como baño turco. La sauna seca, con temperaturas entre los 80º y 90 °C y una humedad mínima, nunca superior al 20%, se la conoce como “sauna finlandesa” o simplemente “sauna”. Se toma como veremos más adelante con fines higiénicos y terapéuticos.
La consecuencia más destacada y evidente al realizar un sauna es la elevación de la temperatura de la piel y mucosas y en menor grado de las estructuras profundas. Esto origina la dilatación de los vasos sanguíneos periféricos y abundante sudoración, poniendo en marcha en marcha los mecanismos termorreguladores y todos los sistemas orgánicos con dispersión de calor: evaporación de agua a través de la piel y vías respiratorias.

Los efectos beneficiosos sobre el organismo se producen al liberar, mediante sudoración, que suele ser abundante y rápida, toxinas y activar la circulación sanguínea. Siempre debería ir acompañada con contrastes de temperatura, es decir, a cada sesión de calor le sigue una de enfriamiento, que amplía los efectos de la sudoración.

Indicaciones
Describir el mecanismo de acción del baño de vapor sobre las diferentes patologías en el que está indicado, sería objeto de un extenso tratado, por lo que nos limitaremos en este artículo solamente a enumerarlas.
La sauna está indicada directamente para los siguientes problemas:
• Estrés.
• Dolores reumáticos que no estén en fase aguda.
• Desintoxicaciones.
• Mejora de la circulación sanguínea.
• Facilita el descanso nocturno (cuando se toma al menos 3 horas antes de irse a dormir).
• Mejoría de pequeñas lesiones musculares, contracturas, dolores de columna, lumbalgias y dorsalgias.
• Mejora en el sistema respiratorio (faringitis y bronquitis) en especial a fumadores y personas con problemas de expectoración.
• Asma, por su efecto brocodilatador

Bajo control médico y por su indicación se puede aplicar a pacientes con post-infarto en fase de re educación y patologías coronarias asintomáticas.
Modo de actuación

Al entrar en la sauna, el calor dilata los vasos capilares de la piel para mantener la presión sanguínea, que al principio tiende a disminuir. El ritmo cardíaco aumenta pudiendo multiplicarse por dos y hasta por tres. Esto hace que se incremente la circulación en la superficie de la piel, al igual que cuando realizamos un ejercicio aeróbico.
Posteriormente siguen reacciones de transpiración e hidroforesis (apertura de los poros de la piel). Gracias a ello se produce la eliminación de toxinas y una limpieza de la epidermis en profundidad.

Se expulsan del cuerpo metales pesados (plomo, mercurio, zinc, níquel, cadmio…), que son forzadas a pasar al torrente sanguíneo para ser posteriormente filtradas por el riñón. También elimina toxinas derivadas del alcohol y nicotina.

Las altas temperaturas influyen en las terminaciones nerviosas, lo que conlleva a una ralentización de los impulsos sensitivos que van de la piel al cerebro. El individuo experimenta una sensación de relajación, en la que radica el efecto antiestrés de la sauna. Así mismo, libera endorfinas y por lo tanto ayuda a combatir el insomnio y el stress.

Cómo tomar una sauna seca
Para tomar una sesión de sauna hay que seguir un cierto protocolo que garantiza la efectividad de dicha sesión. De todas formas es el propio usuario quien debe ir adaptando las indicaciones generales a su propio gusto teniendo en cuenta su estado de ánimo, su estado físico y su experiencia.

Estos son los pasos a seguir antes, durante y después de una sesión de sauna.

Es importante realizar la sesión de sauna con tranquilidad y sin agobios. El tiempo preciso para una sesión de sauna normal oscila entre una hora y hora y media y del mismo (contando los tiempos de interrupciones y enfriamientos), aunque como se dijo anteriormente, cada individuo debe adaptar su sesión, tiempos y temperaturas a su gusto y estado de confort. Nunca se deberán realizar no obstante más de 40 minutos dentro de la cabina.

• Ducharse previamente con agua caliente y jabón. Hay dos formas diferentes de entrar en la sauna, una con la piel mojada y otra con la piel seca. Ambas son validas y constituyen dos escuelas diferentes. Los que defienden que es mejor entrar con la piel seca dicen que la piel mojada retiene el sudor lo cual es contraproducente pudiendo llegar a irritarla y provocar algún episodio eczémico.
• Sentarse o tumbarse sobre una toalla para evitar quemarse con los bancos. Si se puede, es más aconsejable permanecer tumbado, de modo que todo el cuerpo se mantenga a la misma temperatura, ya que la diferencia de temperatura de las partes más inferiores a las superiores puede llegar a ser importante.
• Es aconsejable colocarse inicialmente en los bancos inferiores y realizar una aclimatación progresiva e ir ascendiendo. El tiempo óptimo de permanencia de cada ciclo está entre los 10 minutos y los 15, pudiendo llegar hasta los 25 en individuos muy acostumbrados, pero debe ser el propio usuario quien determine su tiempo de estancia, abandonando la cabina cuando se note una sensación de agobio que suele producir la sudoración continuada. Este es el punto donde se obtienen los efectos beneficiosos, si no se llega al mismo estos no se producen y si se sobrepasa, disminuyen. Por precaución, las personas con historia de algún episodio de hipotensión, no deberían permanecer más de 10 minutos y a ser posible nunca tomar un baño sin compañía en la cabina.
• Salir y ducharse con agua fresca comenzando por los pies e ir ascendiendo hacia el centro del cuerpo. La ducha debe refrigerar el cuerpo y el contraste de temperaturas hace que aumente la circulación sanguínea por la superficie corporal. Se puede tomar un baño de inmersión o realizar la refrigeración mediante aire, muy aconsejable para las personas de edad avanzada. Pasar de una sauna caliente a un ambiente frío no es recomendable.
• Relajarse durante 10 o 15 minutos. Se puede mientras tanto tomar un baño de inmersión (piscina, jacuzzi) suave y sin esfuerzo, o simplemente descansar sentado o tumbado.
• Repetir la segunda sesión por un tiempo similar.
• Nuevo enfriamiento y relajación por un tiempo similar.
• Eventualmente realizar una tercera sesión de sauna sin abusar.
• Después del último enfriamiento la piel está preparada para recibir una buena ducha con productos exfoliantes, lo que le añade un plus en cuanto al cuidado de la misma. Se debe descansar y beber algo fresco sin prisas. Se aconsejan las bebidas isotónicas ya que si se han realizado todos los tiempos y la sudoración ha sido profusa, es posible llegar a perder hasta 2 lt de agua por sesión.. No se debe beber alcohol ni antes ni durante la sesión de sauna lo mismo que comer pesadamente.

Contraindicaciones
La sauna tiene incidencia directa en el sistema circulatorio por lo que las alteraciones que se pudieran tener en el mismo pueden condicionar su uso. No se debe tomar una sauna si se tiene alguna de estas enfermedades o alteraciones a menos que haya sido previamente autorizado por un médico:
• Problemas de corazón como infarto de miocardio y estados de descompensación cardiovascular..
• Problemas venosos crónicos, insuficiencia venosa, síndrome post-trombótico.
Varices en fase aguda.
• Tensión arterial baja.
• Hipertensión arterial de origen renal superior a 200 mmHg.
• Hipertiroidismo
• Tumores
• Toxemias gravídicas severas.
• Enfermedades inflamatorias agudas internas como hepatitis y nefritis
• En estados febriles.
• Infecciones de la piel como hongos, etc.
• Primer trimestre de embarazo y embarazadas con historia de partos prematuros.
• Bajo los efectos del alcohol

Hay que tener precaución en los siguientes casos.
• Durante la menstruación por la bajada de tensión arterial.
• Hipertensión compensada mediante medicación: el enfriamiento se debe realizar sin ducha y progresivamente.
• En hipertensiones no medicadas sólo se puede tomar bajo consejo médico.
• En tratamientos con medicación con efecto sedante o hipnótica.
• Personas mayores con menor capacidad de adaptación

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