Si hay una estación del año en la podemos abusar de los excesos,y por tanto mantener cuidados después del sol,  esa es el verano. Nos descuidamos y la piel sufre los estragos del daño solar, del calor y la sequedad. Ahora llega el momento de cuidarse para que no aparezcan nuevas arrugas.

Los destinos elegidos para nuestras vacaciones son muy variados, pero seguro que en cada uno de ellos está presente el sol.

Los efectos dañinos de las radiaciones ultravioleta en la actualidad son muy conocidos, se quedaron atrás aquellos aceites o cremas que nos poníamos para “ponernos morenos”. Hoy nos hemos concienciado gracias a la información recibida y sabemos que debemos protegernos del sol para prevenir el envejecimiento cutáneo, así como de otras patologías producidas por él.

La piel es el órgano más extenso que tenemos, sus funciones son de barrera y defensa del organismo, es como un escudo natural, pero queda expuesto a los daños solares, más evidente sobre todo determinadas zonas tales como las manos, el rostro y el escote si las comparamos con las zonas no expuestas y es por ello que en estas zonas las medidas de prevención se han de extremar especialmente.

Pero no solo influye las tan temidas radiaciones solares, si no que también lo hacen el tabaco, la mala alimentación, la escasez de ejercicio, favoreciendo estos factores el envejecimiento sistémico prematuro ya que son los causantes de la liberación de radicales libres llegando a consumir las sustancias antioxidantes que produce nuestro organismo para neutralizarlas.

Como prevenir el daño solar.

Si hablamos del daño solar en la piel y la producción de los radicales libres, un pilar muy importante es una adecuada y equilibrada nutrición, ya que no solo beneficiará a nuestra piel, sino también al resto del organismo.

  • Insistir en el consumo de aceite de oliva virgen.

 

  • Verduras y frutas: zanahorias, mangos, melocotones, verduras de hoja verde, tomates, frutos rojos (arándanos, moras, frambuesas, fresas) granadas, cerezas, brócoli, cebolla, puerros …….

 

  • Consumo de té verde

 

  • Semillas: Lino, sésamo…

Los estudios realizados sobre el papel de la alimentación en la antioxidación celular son bastante concluyentes. Son mejores los alimentos frescos, aunque a veces hace falta tomar alguna suplementación.

El ejercicio físico moderado practicado de forma regular también ayuda a la “limpieza” de esos radicales libres a nivel sistémico.

A nivel cutáneo cabe destacar la aplicación de determinados tratamientos tales como la mesoterapia con los productos adecuados, la infiltración de factores de crecimiento obtenidos de nuestro plasma o los peelings antioxidantes.

 

 

Terapias que ayudan a prevenir y tratar el daño solar.

 

  1. Infiltración de factores de crecimiento: Mediante una sencilla técnica que consiste en la extracción de sangre a nivel de la flexura del brazo, posteriormente la sangre obtenida se somete a ultracentrifugación y de ahí se obtiene un suero enriquecido en plaquetas ricas en factores de crecimiento. La función fundamental de estos es actuar como mediadores fisiológicos en los procesos de reparación de los tejidos. Uno de los más importantes para la piel es el factor de crecimiento epidérmico junto con el del fibroblasto, ambos estimulan a las células a la formación de colágeno y elastina, ambas moléculas tan dañadas por las radiaciones ultravioletas. Su aplicación es mediante infiltración cutánea, como una mesoterapia tradicional.

 

  1. Mesoterapia tradicional: Es la técnica realizada más frecuentemente. A través de la infiltración de un coctel de vitaminas, aminoácidos y ácido hialurónico conseguimos dos efectos, por un lado, neutralizar los radicales libres y por otro aportamos a la piel la hidratación perdida por el efecto del sol en la piel. Pero, además, este tratamiento de mesoterapia no solo nos lo debemos de plantear cuando el daño ya está instaurado, si no que nos sirve para como medida de prevención para que hagamos un buen envejecimiento cutáneo.

 

  1. Peelings antioxidantes: Podemos recurrir a diferentes principios activos, pero uno de los más eficaces en el tratamiento antioxidante cutáneo es el ácido ferúlico. Es de origen vegetal y se obtiene del maíz. Tiene alta capacidad para neutralizar los radicales libres producidos en la piel que dañan las membranas celulares y el ADN, por lo que ayuda a proteger y reparar el daño producido por las radiaciones ultravioleta en la capa dérmica sobre las células que la componen además sobre los capilares que en ella se encuentran.

 

La aplicación de la combinación de estos tratamientos dependerá del grado de envejecimiento diagnosticado.

 

En resumen: La buena alimentación, la práctica de ejercicio físico moderado, la no exposición a tóxicos y la realización de tratamientos médicos son una buena defensa en la lucha del mal envejecimiento cutáneo, sobre todo en estas fechas en las que sometemos a nuestra piel a una mayor radiación solar.

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