Según los últimos estudios del Instituto Médico para el Estudio de la Obesidad (IMEO), El 52,7 por ciento de la población española de más de 18 años está por encima de su peso, un problema que se da en mayor medida en hombres (60,7%) que entre las mujeres (44,7%) aunque no tenga la misma repercusión según un sexo u otro.

Mientras que la obesidad femenina está cruelmente juzgada y temida por la sociedad contemporánea, hasta tal forma que el término “gorda”, va mas allá de describir un estado físico convirtiéndose en un adjetivo totalmente peyorativo, la obesidad masculina se sigue viéndose como “un mal menor”.

Es mucho mas tolerada por la sociedad y disculpada con términos cariñosos como “curva de la felicidad”, barriga cervecera, etc. Encubriendo así la presencia de un verdadero problema de salud, y disculpándolo por las actividades mal consideradas como propias del varón como beber más alcohol, frecuentar restaurantes por motivos de trabajo, comer durante las reuniones, hacer vida social en bares y, al mismo tiempo, porque apenas se someten a dieta.

Hay que tener en cuenta que la obesidad de predominancia abdominal, más propia de los varones,  tiene añadido un factor de riesgo cardiovascular así como más riesgo de padecimiento de otras enfermedades metabólicas como la diabetes o la gota.

De hecho, la medida del perímetro abdominal es un parámetro con mas importancia que el propio Índice de Masa Corporal en cuanto a la predicción de riesgo cardiovascular asociado a la obesidad.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece el valor máximo saludable del perímetro abdominal en 88 centímetros en la mujer, mientras que en el hombre el valor es de 102 centímetros.

Se da la circunstancia que el porcentaje de varones que acuden a consulta solicitando solución a problemas de sobrepeso, es significativamente menor que el de mujeres (21 frente a 79%, según el IMEO).

Prevención

La solución evidentemente pasa por una revisión médica y el sometimiento a una dieta y re educación alimentaria personalizada y vigilada, pero ello, se beneficia además de una serie de pautas que hacen posible la prevención de la obesidad en el varón.

– Reducir o moderar el consumo de alimentos grasos, sobre todo las grasas saturadas (fritos, bollería industrial, lácteos enteros, chocolates….etc.) por su incidencia en el riesgo cardiovascular y aumentar el consumo de grasas poli insaturadas, como los omega 3, que juegan un papel importante en la prevención de enfermedades cardiovasculares. Estos los encontramos principalmente en pescados azules, aceites de oliva, nueces, semillas, etc.

– Aumentar el consumo de alimentos de origen vegetal y fibra: frutas, verduras, legumbres, avena, que ayudan a disminuir el colesterol.

–Mantener un aporte adecuado de alimentos proteicos. Mejor la proteína vegetal (legumbres, los cereales, frutos secos). Las carnes que sean magras, sin grasa.
Las dietas de aporte proteico, han demostrado su eficacia en la pérdida de peso sobre todo en varones

-Mantener un aporte adecuado de minerales y vitaminas: calcio, vitamina D, vitamina K y magnesio, con el fin de mejorar la salud ósea. Aumentar el consumo de lácteos no enteros, pescados azules, verduras de hojas verdes o alimentos enriquecidos.

-Moderar o reducir el consumo de bebidas alcohólicas, por el elevado índice calórico que estas poseen.

– Realizar ejercicios aeróbicos ( carrera, bicicleta, deportes de equipo) adecuadamente combinados con entrenamiento de fuerza, ya que el primero permitirá un mayor gasto calórico, mientras que el segundo fortalecerá los músculos, mejorará la postura e incrementará el metabolismo basal.

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