El origen de la palabra menopausia se encuentra en el término griego mene que significa luna, y de la palabra pausis esto es, terminar. Esto es, la terminación de los ciclos lunares, que como sabemos son de 28 días, y se asocia directamente al ciclo menstrual femenino.

En líneas generales, el proceso de envejecimiento es fruto de tres componentes: uno es el cronológico, que es gradual e inevitable. Otro es el endocrino, que con las hormonas regula los cambios del organismo de una forma brusca en la mujer con la menopausia, y más lenta en el hombre pero igualmente involutiva.

El último, es el factor ambiental o extrínseco compuesto por la irradiación ultravioleta, el tabaco, contaminación y otras agresiones externas que modifican los componentes anteriores.
Todos ellos se entrelazan y actúan de forma simultánea para abocar en el envejecimiento humano.

La menopausia, es un factor más, cronológico-hormonal, que puede ser conducido de forma equilibrada para que su impacto sobre la mujer en este momento de su vida sea el menor posible.
La menopausia es definida como el cese permanente de las menstruaciones debido a la pérdida de actividad folicular del ovario.

El periodo de tiempo inmediatamente anterior, cuando empiezan a producirse los primeros cambios, y el primer año posterior a la desaparición misma de la regla, se denomina perimenopausia o climaterio.

Normalmente la menopausia suele producirse entre los 45 y los 55 años en el 65-70% de las mujeres. Un 25% antes de los 45 años, y tan solo un 5-10% después de los 55, sobre todo en las sociedades más desarrolladas. Un pequeño porcentaje de aproximadamente 1% de las mujeres tienen la menopausia de forma espontánea antes de los 40 años.

Si se tiene en consideración que la expectativa de vida de la mujer en las sociedades desarrolladas se sitúa en los 85 años o más, el tiempo que le queda por vivir desde el cese de la menstruación corresponde a más de un tercio de su existencia.

Al llegar este momento, la disminución progresiva de la producción de estrógenos, provoca una serie de cambios involutivos en la piel produciendo menos grasa, menos sudor, aumentando la permeabilidad y reactividad vascular (causa de los famosos “sofocos”), acortando el espesor de la dermis y epidermis, a expensas de un descenso del colágeno cutáneo y que se traduce en un envejecimiento global de la piel.

La piel se vuelve más seca, escamosa y menos elástica, con el consiguiente aumento de las arrugas cutáneas. Las mucosas de las cavidades (boca y vagina) pierden su grado de humedad, las uñas crecen más lentamente y se hacen más frágiles, con la aparición de estrías y surcos en su superficie. El vello corporal en general, y sobre todo el axilar y pubiano disminuye en grosor y cantidad, pudiendo llegar a menos de la mitad de la densidad presente en etapas mas jóvenes de la vida de la persona.

El ciclo vital del cabello se reduce, encontrándose un pelo cada vez más fino y más corto, que da lugar a cierto grado de alopecia.

Al tiempo, en muchas mujeres aparece un aumento del pelo facial en la zona de la barba y el bigote que les da aspecto masculino. Las mucosas se afectan de forma especialmente intensa durante la peri y post-menopausia. Es común la sequedad vaginal y el prurito vulvar.

Tratamientos en la consulta de medicina estética

En líneas generales, la piel debe ser tratada por fuera y por dentro. En estos momentos necesita un aporte extra de sustancias que favorezcan la hidratación.
El ácido hialurónico inyectado sub dermicamente, favorece la retención de agua en la dermis y desde aquí a la epidermis consiguiendo de esta forma hidratar esta capa de la piel, cuya resequedad en ocasiones es la causa de pruritos y escoriaciones.

La disminución en la producción de colágeno, puede ser incrementada mediante la aplicación de sustancias estimuladoras como la caprolactona o el ácido poliláctico, en forma de geles inyectados o hilos sólidos que se degradan lentamente.

Por fuera, la piel se favorece con la aplicación de sustancias que estimulen la exfoliación (peelings químicos) al tiempo que estimulen también la producción de colágeno de renovación.

Tratamientos cosméticos domiciliarios

Algunos tratamientos tópicos aumentan la producción de colágeno cutáneo, y revierten algunos de los cambios cutáneos producidos durante el climaterio. Entre ellos tenemos productos a base del ácido retinoico, ácido glicólico y la vitamina C.

Actividad física

La actividad física es siempre una medida saludable, y especialmente en la menopausia,. Diferentes estudios realizados en este grupo de edad, han confirmado que la práctica regular de ejercicio físico moderado, aumentó en el organismo la producción de los denominados antiradicales libres, estas son sustancias que se encargan de neutralizar la acción de los productos oxidantes celulares y que aceleran el envejecimiento a nivel molecular.

Entre las actividades físicas recomendadas están el deporte aeróbico en sus diferentes grados, y actividades lúdicas con alto componente físico como son la danza y el senderismo.

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