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Un repaso a las dietas adelgazantes

By 22 abril, 2012 Un comentario

La estética de la esbeltez continúa imponiéndose, y adelgazar sigue siendo objeto de deseo en una inmenso porcentaje de la población.
Este deseo se acentúa llegando la época de la primavera- verano donde la eliminación de capas de vestuario hace más “público” nuestro cuerpo.
A lo largo de varias décadas se han venido presentando un gran número de propuestas dietéticas para conseguir este objetivo. Mas allá de las modas y campañas de marketing, la experiencia ha permitido establecer unas premias sobre la cuestión del adelgazamiento. Hechos que repetidos hasta la saciedad sirven de referencia para abordar esta cuestión. De tal forma nos queda muy claro que:
– Adelgazar a largo plazo no es fácil
– No existe ninguna fórmula dietética mágica a día de hoy que permita adelgazar con facilidad y de forma duradera.
– No existe una manera única ni perfecta de adelgazar con dieta.
– Casi todas las dietas pueden funcionar en algunas personas en momentos determinados, pero ninguna sirve para todo el mundo.
Desafortunadamente existe una tendencia social a imponer criterios estéticos por delante de criterios de salud. De tal forma encontramos muchas personas, casi siempre mujeres que se someten a dietas de adelgazamiento sin que haya motivos de salud que la aconsejen. Es decir, se encuentran en un correcto Índice de Masa Corporal (IMC).
Este IMC se calcula dividiendo nuestro peso en KG por la altura en metros elevados al cuadrado. Por ejemplo, una persona que pesa 69Kg y mida 1,75 m, deberá dividir su peso (69) por el cuadrado de su altura (1,75 x 1,75 = 3,062) de tal forma que en este ejemplo obtendrá 22,53. Es decir, tiene un IMC normal
• Entre 25 y 30 se observa un aumento de riesgo. Los pacientes con este peso son considerados con “sobre peso” o “exceso de peso”.
• Entre 30 y 35 se considera “obesidad leve”,
• Entre 35 y 40 se considera “obesidad moderada”.
• Por encima de 40 se considera “obesidad mórbida”.
La exigente y estresante moda de la esbeltez sitúa los cánones de lo deseable fuera de los territorios que el IMC señale como saludables (entre 20 y 25) haciendo que muchas mujeres perfectamente normales se vean o consideren “gordas”.
Dietas desequilibradas
Muchas veces cuando la persona decide adelgazar, pone como único objetivo un número cada vez más pequeño en la báscula, como si esta fuera el objeto del tratamiento. Una dieta que sea muy efectiva con relación a la báscula pero que ponga en riesgo la salud no es una buena dieta para hacerla libremente. Por eso, algunas dietas restrictivas deben hacerse solo en forma temporal (muy temporal) y bajo estricta vigilancia médica e intentando volver cuanto antes a un programa que modifique el balance energético pero sin descuidar el equilibrio nutricional.
Tipos de dietas
Existen pues diferente tipos de dietas (pocas) que han superado la prueba del tiempo y todas tienen sus pros y sus contras:
– Dieta hipocalórica
– Dieta disociada
– Dieta de restricción de grasa
– Dieta de restricción de carbohidratos (proteinada)
Exceptuando la dieta hipocalórica, donde el principio de funcionamiento es claro: ingerir menos para que el gasto calórico desequilibre la balanza energética, todas las demás se basan en diferentes alteraciones metabólicas particulares que casi siempre funcionan siempre que se realicen correctamente.
Todas requieren de una adecuada personalización y vigilancia profesional, ya que como decíamos todas tienen sus puntos fuertes y débiles y una persona puede necesitar variar en algún momento de modelo de tratamiento vigilando no solo su báscula, sino sus componentes corporales, entre ellos su masa magra.

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