Aunque de media, el efecto de la toxina botulínica, conocida popularmente como “el botox”, con intención cosmética es de 3 a 6 meses, es cierto que en determinados casos este tiempo se ve acortado incluso con relación al mismo paciente.
Existen diferentes causas que determinan la duración de este efecto cosmético del botox:

Influyen la edad, la forma de reaccionar de cada organismo, la dosis utilizada y la cepa bacteriana de la que se obtuvo la toxina.

Este último es en mi opinión, un factor que se tiene muy poco en cuenta y que nos sorprende de cuando en cuando tanto a pacientes como médicos.

Veamos, la toxina botulínica es el producto de “fabricación” biológica de una bacteria: el Clostridium Botulinum. Como toda toxina bacteriana, la potencia de dicha toxina, varía ligera pero significativamente de una cepa a otra.

Obviamente las bacterias son seres vivos que mueren y se cultivan cepas nuevas descendientes de las primeras, pero que pueden variar su capacidad toxigénica.

De ahí, que el efecto puede variar de una aplicación a otra dependiendo del lote de fabricación, en cuanto a potencia y tiempo de duración.

Es sabido también que el uso concomitante de algunos fármacos como algunos antibióticos, anti inflamatorios, relajantes musculares y antidepresivos, hacen también disminuir la efectividad y el tiempo de duración de la toxina.

Por otro lado, en la zona donde se aplica también pueden obtenerse diferencias de resultado y duración con respecto a otras zonas del mismo paciente. Por ejemplo, en el entrecejo, al tratarse de músculos cortos y cuya misión es simplemente descender la cabeza de las cejas, podemos aplicar dosis altas sin miedo a ninguna consecuencia funcional, de ahí, que el resultado en esta zona puede ser muy duradero, incluso hasta 10 meses.

Sin embargo, en las patas de gallo, al tratarse de un músculo amplio y que tiene como misión cerrar el ojo y drenar con su movimiento la circulación linfática de la zona, no podemos aplicar dosis muy altas a menos que corramos el riesgo de provocar edemas, bolsas de retención de líquidos, y debilidad en la función de os parpados inferiores.

Por este motivo, en esta zona se utilizan por seguridad, dosis bajas y esto hace que el tiempo de duración sea menor .

No obstante, se ha observado con la práctica, que la aplicación mantenida en forma periódica, hace que se prolongue paulatinamente el tiempo de duración del efecto deseado.

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