A medida que pasan los años, vamos observando tanto hombres como mujeres, pero fundamentalmente estas últimas, como la cara interna y posterior de los brazos se torna cada día más flácida.
Diversos factores influyen en este acontecimiento: la atrofia muscular, tal vez unida a la falta de ejercicio físico, la atrofia del tejido graso y la atrofia de la piel inherente al mismo proceso de envejecimiento.

Todo esto se traduce en que la paciente con los brazos extendidos a lo largo del cuerpo, observa la aparición de pequeños pliegues al principio, hasta grandes pliegues mas adelante, que le dan a la cara interna del brazo justo en la zona en que se apoya contra el tronco en esa posición, un aspecto de cortina recogida.

Con el brazo en horizontal, el peso de la grasa, libre ahora de toda contención dérmica, hace que no se vean estas arrugas pero sin embargo se traduce en un continuo movimiento de bamboleo cada vez que la paciente realiza movimientos con el brazo o con la mano, como por ejemplo en el acto de saludar agitando las mismas.

 

Tratamiento

El tratamiento es complejo, y desafortunadamente casi nunca se recupera el tono presente décadas atrás, pero si puede alcanzarse una mejoría notable mediante aplicación de diferentes técnicas.
Si existe depósitos de grasa (aún en brazos delgados), la disminución de estos, se traduce en una disminución del peso que empuja a la piel hacia abajo en la posición horizontal. Esta grasa, es realmente la que le imprime el movimiento de bamboleo.

Más adelante, lo que toca es intentar hasta donde la respuesta biológica lo permita, incrementar el tono cutáneo mediante tratamientos de bioestimulación del colágeno. Aquí entran en juego tratamientos como la Radiofrecuencia y distintos fármacos estimuladores.

La aplicación de hilos de PDO en los brazos, también estarían indicada, ya que este tratamiento, si bien no es bioestimulador, si produce una fibrosis en la piel, que favorece la sustentación de esta.
Un nuevo tratamiento utilizado inicialmente en la cara, el Profhilo, se perfila ahora como una propuesta interesante ya que estimula la producción de colágeno, rehidrata y aporta consistencia a la piel.
No debemos olvidar, que desde un principio y sea la opción que sea que se haya propuesto, el ejercicio físico con cargas (pesas), es fundamental para tonificar y a ser posible hipertrofiar las células musculares que aún respondan en la zona posterior de los brazos (ejercicios para tríceps).

En fin, que como se puede deducir, hay tratamiento para este complicado problema estético del envejecimiento, pero debe siempre individualizarse en cada caso, consensuando médico y paciente, cual es aquella técnica que más le beneficie.

Como siempre, la combinación de técnicas es la que a la larga puede ofrecer mejores resultados.

En casos muy severos, siempre queda la opción de la cirugía, el llamado lifting de brazos que consiste en una resección en bloque de piel y grasa.
El único efecto secundario y no siempre bien aceptado es una cicatriz a lo largo de la cara interna del brazo de mas o menos longitud en función de la severidad del problema , y que como toda cicatriz, su aspecto final dependerá de caracteres propios de cada paciente.

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