LaDismorfofobia literalmente, es la fobia o rechazo exagerado hacia una parte del propio cuerpo.

Se trata básicamente de un problema de distorsión de la imagen corporal, de modo que, los síntomas están relacionados con la obsesión hacia una parte concreta del aspecto físico del sujeto.

El síndrome de distorsión de la imagen fue descrito en 1886 por el psiquiatra italiano Enrique Morselli, quien le denominó dismorfia corporal, y en la actualidad se le clasifica dentro del grupo de los trastornos somatomorfos.es decir, aquellos en los que el paciente presenta quejas y síntomas físicos sin que los exámenes médicos demuestren la presencia de alguna enfermedad.

En la dismorfofobia, el trastorno hace que una persona se vea a sí misma o una parte de su cuerpo de manera totalmente distinta de como es en realidad.
Esa parte en cuestión o el cuerpo por completo es percibido por el paciente como feo, deformado, grande o pequeño por lo que provoca en el mismo una obsesión permanente que conduce a la angustia y al malestar.

Si además el defecto físico existe en la realidad, los niveles de ansiedad experimentada son desorbitados, ya que lo perciben de un modo exagerado.

La cultura del Photoshop y de la imagen como causas adyuvantes

Los modelos de referencia actual trasladados desde los medios de comunicación, en muchas ocasiones trasladan unos estándares de belleza inalcanzables, que calan en personas más vulnerables al tener una percepción errónea de la belleza real y una percepción distorsionada o exagerada de sus defectos físicos imperceptibles o imaginarios.

Causas e inicios de la dismorfofobia

El trastorno se observa con más frecuencia en los adolescentes, edad en la que suele aparecer, y está extremadamente ligado a las transformaciones fisiológicas que se dan en la pubertad, comenzando hacia los 12 años y finalizando, en los casos no patológicos, hacia los dieciocho o veinte años.

Se ha estudiado que la dismorfofobia aparece en igual medida en hombres que en mujeres, aunque pudiera pensarse que la presión por el físico exige más al género femenino.

Parece ser que la tendencia a una personalidad ansiosa, la baja autoestima o haber sido víctima de algún tipo de acoso o burla en la infancia, puede predisponer a padecer este tipo de problemática.

Algunos especialistas en la materia afirman que la dismorfofobia “tiene que ver con personalidades muy controladoras y perfeccionistas hasta el límite y con una serie de experiencias en la infancia y adolescencia desvalorizantes hacia su persona que le generan una gran inseguridad”.

Zonas mas “afectadas”

Los estudios demuestran que en el 45 % de los casos la queja se centra en la forma de la nariz, si bien, las alteraciones, imaginarias o mínimas, pueden corresponder a la cara (granos, manchas en la piel, boca, orejas, …), el peso, la estatura, el trasero, la barriga, el cabello, los pechos, pies, manos, , piernas, etc. en los hombres, además, los genitales.

Los sentimientos de vergüenza o inadecuación social, acompañan al paciente constantemente, así como las comparaciones con el físico de otras personas.

Es muy frecuente que asociada a esta obsesión, venga una compulsión para intentar reducir la ansiedad. En este sentido, la persona puede caer en un verdadero ritual de cuidado estético, abuso de maquillaje, cremas, o tipo de ropa concreta para camuflarse o desviar la atención. Algunos afectados comprueban compulsivamente su imagen en espejos, mientras que otros, los evitan a toda costa.

Tratamiento

Los especialistas en salud mental coinciden en que no es curable, pero puede controlarse mediante una terapia psicológica adecuada para tratar de modificar las ideas y conductas del paciente, a fin de que mejore la relación consigo mismo, aprenda a manejar el estrés y supere sus temores.
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Es muy importante el apoyo que pueda brindar la familia, de tal modo que no debe ejercer presión en el paciente ni ridiculizar su conducta, además de entender el esfuerzo que está realizando y, en casos severos, puede recurrirse al uso de medicamentos antidepresivos.

La cirugía plástica, y los tratamientos estéticos en general, no es una solución ya que muchos son trastornos imaginarios, y aunque en un principio refuercen positivamente la autoestima del paciente, pronto volverá a verse/sentirse como al principio.

Normalmente, los médicos y cirujanos estéticos cuando detectan el problema en un paciente, suelen rechazarlo ya que su intervención no hace mas que agrandar la bola de problemas..

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