Con el objeto de mejorar los contornos nasales, en los últimos tiempos contamos con una técnica revolucionaria por lo simple, y que ha evitado un sin número de intervenciones quirúrgicas: la rinomodelación

Tiene su indicación en aquellas narices que sin ser demasiado grandes, presentan una jiva desproporcionada para su tamaño, aquellas excesivamente chatas y aquellas con la punta caída, fenómeno este que se acentúa con el envejecimiento y que restan a la cara la belleza de la juventud, y en secuelas de rinoplastia donde han podido quedar depresiones en el volumen de la nariz.

Se basa exclusivamente en la aplicación de material de relleno biocompatible en diferentes ángulos y depresiones del contorno nasal, para que el contorno final sea mucho más armónico.

En la primera visita, debe valorarse ante todo si el paciente es candidato a una rinomodelación, o si por el contrario su caso se beneficiaría más con una rinoplastia quirúrgica. Los casos donde hay alteraciones funcionales de la nariz, obviamente no obtendrán ninguna mejoría con una rinomodelación, así como narices excesivamente altas o anchas.

Si hemos visto que la rinomodelación puede aportar beneficios, lo siguiente a decidir es el tipo de material a emplear. Cada vez más aconsejamos materiales reabsorbibles como el ácido hialurónico o la hidroxiapatita cálcica, este último de una duración un poco mayor que el primero.

Aconsejamos también iniciar por el material de menor duración de modo que el paciente pueda decidir si está a gusto con su nueva forma nasal o no. Si la respuesta es positiva, procederemos pasado un tiempo no menor de 8 meses, a aplicar materiales de mayor duración, que en el caso de la hidroxiapatita suele ser de aproximadamente dos años.

Para que el procedimiento sea mas confortable, en la rinomodelación en Clínica Císem, Sevilla, solemos aplicar anestesia local para insensibilizar la zona de la punta nasal que es la más molesta, y solemos empezar por esta zona, elevándola si fuera necesario.

A partir de ahí y en forma ascendente se va aplicando el material en los diferentes puntos que hayan sido seleccionados en un diseño previo y que es absolutamente diferente en cada paciente.

Una vez realizado todos los retoques, el paciente se va a casa sin más señales que un ligero enrojecimiento y discreta inflamación que desaparecerá en el plazo de unas horas.

Es probable que parte del efecto de volumen que se observa al comienzo sea producto de la inflamación, pero como mecanismo preventivo, no solemos realizar hipercorrecciones en una primera aplicación, y preferimos valorar el resultado en una o dos semanas antes de decidir aplicar más material.

Los retoques más frecuentes:

Rectificación del perfil nasal
El caballete o jiva nasal, puede formarse por crecimiento nasal programado genéticamente, o sufrir alteraciones por pequeños golpes durante la infancia, con resultado de crecimientos asimétricos, prominencias de aristas, etc.

Estas alteraciones se corrigen mediante la inyección de los biomateriales de modo que se suavicen las formas y las estructuras.

Asimetrías en la vista frontal de la nariz
Como consecuencias de traumatismos o secuelas quirúrgicas, muchas veces encontramos que una pared lateral de la nariz, presenta una forma mucho mas deprimida que la otra. La aplicación de los biomateriales en solo una de ellas consigue alcanzar la simetría entre las dos.

Elevación de la punta nasal.
El ángulo nasolabial, es decir el que forma la punta nasal con el labio superior, se considera ideal cuando tiene un ángulo de 90 grados en varones, y más de esto en mujeres.

En ocasiones estas premisas no se cumplen como parte de la forma estructural de la nariz, o como parte del proceso de envejecimiento que ocasiona un descenso progresivo de la punta.

En estos casos se aplica material en la columela nasal de modo que al elevar esta, se amplía el ángulo nasolabial.

Como paradoja, el solo hecho de elevar la punta nasal, produce un efecto óptico de “achicamiento” de la longitud nasal pareciendo que la nariz se vea más pequeña.

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