La ginecomastia como entidad, puede tener muchas causas. Por lo general, las diferentes presentaciones tienen en común una alteración del equilibrio hormonal masculino. Se puede presentar por un exceso de hormonas femeninas (estrógenos, prolactina) producido por un suministro directo como en el caso de bebes lactantes, por la conversión de hormonas masculinas por vía exógena (testosterona, esteroides anabolizantes) o debido a distintas enfermedades y uso de ciertos medicamentos.

Es cada día mas frecuente, la visita en la consulta de pacientes varones jóvenes, de hábitos deportivos, que consultan por la aparición de ginecomastia.

Esta entidad se caracteriza por la presencia en el varón de mamas de aspecto femenino y que puede deberse a excesivo y anormal desarrollo de tejido graso o glandular.
Este último, es el presente en este patrón de pacientes jóvenes y deportistas.

Investigando en su historia clínica, casi siempre aparece el uso no adecuado, prescrito por personal no médico, de sustancias hormonales (anabolizantes) con el fín de aumentar la masa muscular en forma rápida y espectacular.

Esta práctica, ilegal, por desgracia es muy habitual entre “entrenadores” deportivos no cualificados y las víctimas son siempre jóvenes deseosos de adquirir “cuerpos de gimnasio” vehementemente.

La testosterona, es la hormona masculina encargada de la virilización de los caracteres sexuales externos, es decir, la encargada de dotar al varón de la forma que naturalmente debe tener, y en principio, la carencia de esta hormona o su disminución, es causante de la aparición de ginecomastia como ocurre en la ginecomastia senil.

Por esto, puede parecer incongruente que el uso de testosterona “extra” o derivados pueda obtener efectos feminizantes.

La causa, es que los varones, que también poseen pequeñas cantidades de estrógenos, estos son obtenidos exclusivamente a partir de la testosterona mediante un proceso llamado aromatización. Esto ocurre especialmente en el cerebro y en el tejido adiposo, pero también en el hígado, testículos y sistema musculo esquelético.

Por lo que la administración de dosis suprafisiológicas de esteroides androgénicos anabolizantes (EAA), puede generar un desequilibrio en el balance andrógenos/estrógenos, debido a la aromatización de la testosterona a estradiol, lo que dará lugar a la proliferación de tejido fibroglandular, es decir,, la mama propiamente dicha y el tejido graso y, en consecuencia, al desarrollo de ginecomastia.

Una vez detectado el problema, lo primero es suspender la causa, pero esto no suele ser suficiente para la reversión completa como sí suele ocurrir con la ginecomastia inducida por medicamentos, por lo que la solución suele ser la extirpación quirúrgica del tejido glandular supra desarrollado.

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La cirugía es simple y de buenos resultados, ya que elimina prácticamente en su totalidad el tejido mamario afectado.

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