La alopecia androgenética es la responsable de la mayoría de los casos de caída del cabello, (aproximadamente del 95 % de los casos) y, aunque principalmente afecta a varones, también existe la alopecia androgenética femenina.

Por término medio, la cabeza de un adulto tiene alrededor de  100.000 cabellos en continuo ciclo de crecimiento, y la mayoría de las personas pierden entre 40 y 120 cabellos al día, como parte de ese  ciclo de recrecimiento sano.

Solo si la pérdida es superior a esta cifra, podemos encontrarnos frente a un proceso patológico de alopecia y que puede además estar generada por algún problema médico, como medicación prescrita, mala alimentación, técnicas incorrectas del cuidado del cabello o estrés agudo; pero como decíamos anteriormente en el 95% de los casos, la causa es hereditaria y se conoce como calvicie masculina o alopecia androgénica.

Sin embargo, y a pesar de su nombre, este alteración no es exclusiva de los varones y se da también aunque en menor proporción en mujeres. Estamos hablando entonces de alopecia androgenética femenina (FAGA), que no obstante tiene unas características y presentación diferentes que en el varón, aunque su tratamiento no difiere mucho.

Causas de alopecia androgenética

En esta patología los genes y las hormonas masculinas hacen que los folículos capilares se hagan cada vez mas pequeños (proceso de miniaturización), dejándolos menos capaces para producir nuevos cabellos. Con el tiempo, este proceso progresivo de algunos folículos del cuero cabelludo acaba por acortar el ciclo de crecimiento del pelo, hasta que finalmente dejan de producirlo y termina muriendo. En esta etapa la enfermedad ya es irreverible

El 40% de los hombres experimentan pérdida de cabello antes de los 35 años.

Los estudios han demostrado que  la alopecia androgenética es hereditaria y puede proceder de cualquiera de las dos ramas de la familia.

Las hormonas masculinas (andrógenos) son la causa de que ocurra este tipo de alopecia. Pero no se debe a que la persona con alopecia tenga un exceso de estas hormonas, si no que existe una sensibilidad especial de los folículos pilosos ante ellas

La dehidrotestosterona o DHT , un derivado de la testosterona, la que desempeña el  papel importante en el desarrollo de la alopecia androgenética.

La DHT se produce naturalmente en hombres y mujeres, ya que ambos géneros tienen testosterona, aunque en cantidades totalmente distintas.

Se sabe que en la alopecia androgénica, es la dehidrotestosterona la que produce sobre el folículo piloso la atrofia progresiva del mismo produciéndose por lo tanto la  disminución de la densidad, calidad y cantidad de pelo .

En las mujeres la degradación de los folículos pilosos, particularmente después de la llegada de la menopausia,  está provocada por una presencia más alta de lo que sería natural de los niveles de hormonas masculinas, consecuencia de la disminución fisiológica de las hormonas femeninas

Existen otras alteraciones, que podrían acelerar el proceso de alopecia androgenética o adelantar su aparición, como serían:

 

Estrés emocional y problemas psicoafectivos.

Desórdenes hormonales de otra índole (tiroides, diabetes, etc.).

Alteraciones en el sistema inmunitario.

Pérdida rápida de peso.

Alteraciones nutricionales, vitamina D, vitamina A (especialmente carotenos), hierro y diversos aminoácidos.

Productos cosméticos utilizados para el cuidado del cabello.

Pérdidas continuadas de sangre (menstruaciones abundantes, péridas ocultas en aparato digestivo, etc.).

Oscilaciones estacionales (que usualmente se resuelve por sí sola).

Algunos medicamentos (anticoagulantes, quimioterápicos, etc).

Síntomas de alopecia androgenética

Es evidente que el signo principal es la disminución de la masa capilar que puede acompañarse o no por un aumento visible de pérdida de cabello con el cepillado, la ducha, etc.

Este proceso ocurre de manera progresiva: primero el pelo se hace más débil en determinadas áreas del cuero cabelludo y finalmente el pelo desaparece. Se pasa de tener un pelo largo, grueso y pigmentado a un cabello fino, más claro y “velloso

En función de si se trata de varones o mujeres, La actividad de los andrógenos afecta a diferentes áreas de la cabeza. En el caso del hombre, aunque existen diferentes patrones de presentación, afecta principalmente por encima de la frente, acentuándose las entradas y la coronilla, donde comienza a notarse un aclaramiento del pelo y puede llegar a perderse totalmente todo el cabello, excepto el de la zona posterior y laterales de la cabeza, donde los folículos pilosos de estas áreas no tienen receptores para la DHT y por tanto no se ven afectados

En las mujeres el patrón de presentación es distinto, y experimentan una pérdida difusa del cabello aunque no  llegan a perder la totalidad del mismo.

 

Tratamiento

Nos encontramos ante un proceso crónico y progresivo, por lo tanto todos los tratamientos deben se continuados en el tiempo.

Los tratamientos clásicos, son la inhibición de la acción de la DHT en los folículos afectados, para frenar el proceso de miniaturización (Esto se consigue con la aportación vía oral de finasteride), y la aportación al folículo de mayor cantidad de nutrientes mediante la aplicación intradérmica de vitaminas, aminoácidos y oligoelementos (mesoterapia)

Actualmente con los avances en terapias regenerativas, el tratamiento de esta enfermedad se ha visto ampliamente favorecido con los descubrimientos de los factores de crecimiento presentes en las plaquetas sanguíneas, los cuales se obtienen de la sangre del mismo paciente (plasma rico en plaquetas o PRP) y cuya acción consiste en regenerar los folículos en proceso de  miniaturización, dando así un paso más en el tratamiento,  que lo que hacía hasta el momento era solo frenar el proceso.

Tópicamente y como tratamiento domiciliario, el proceso de alopecia androgenética se ve beneficiado por la aplicación de sustancias vasodilatadoras como el minoxidilo. Así mismo n aconsejables medidas higiénico dietéticas adecuadas como una  buena alimentación rica en vitaminas, suplementos de hierro si fueren necesarios, eliminar hábitos nocivos como el tabaquismo que contribuye disminuir el aporte de oxígeno a la piel , y considerar hábitos adecuados de cuidado específico del cabello.

Por último y como último eslabón del tratamiento, tenemos el micro injerto capilar, que repobla y sustituye aquellos folículos que han sido definitivamente destruidos. No obstante, se aconseja siempre que se realiza un micro injerto, no olvidar el cuidado de aquellos folículos que aún se encuentran produciendo pelo, ya que si se descuidan estos, el resultado del injerto a largo plazo será de una pobre densidad.

 

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