Como ayuda en la prevención y/o tratamiento de la alopecia, es conveniente seguir una serie de cuidados del cabello mínimos en nuestra vida diaria, que fortalezcan dicho tratamiento.

El lavado

Es el primero de los puntos en el adecuado cuidado del cabello. Es fundamental llevar siempre el pelo muy limpio. Lavarlo con un producto suave y adecuado a su tipo (nada de geles de ducha o productos multi uso). Preferiblemente utilizar agua templada y aclararlo bien el después del champú, para evitar que queden restos que lo resequen a lo largo del día.
Es recomendable utilizar un producto acondicionador o suavizante tras el champú, de manera que pueda ser peinado suavemente sin producir tirones.

Después del lavado, secar el cabello con una toalla para quitar el exceso de humedad. Intentar tratarlo con mucha suavidad, sin realizar movimientos circulares que lo enreden y lo fracturen.
No es aconsejable el uso diario del secador, y si fuera imprescindible, hacerlo a temperatura baja o media, huyendo siempre de la máxima temperatura que produce alteraciones en la composición de la vaina del pelo.
Siempre que se cumplan estas premisas, puede lavarse el pelo a diario si fuera necesario, por ejemplo, aquellas personas que realizan prácticas deportivas diariamente y cuyo cabello se ensucia de sudor.

Algunos peinados son “pro alopecia”. Deben evitarse el uso de coletas muy tirantes y trencitas apretadas, así como otros peinados que supongan tensión en el cabello. Estos peinados dan lugar a la caída lenta y progresiva de pelo, siendo la causa de un tipo de alopecia secundaria denominada “alopecia por tracción”.
Tampoco deberían utilizarse a menudo accesorios que aprieten mucho, como gomas, pinzas, horquillas o clips. Así que siempre que se pueda, optar por el pelo suelto, o sujeto siempre muy suavemente.

El cepillado en el cuidado del cabello

Cepillarse el pelo con un cepillo de cerdas naturales durante algunos minutos al día es una práctica muy saludable para el cabello, pues además de desenredarlo y sanearlo, estimula la actividad celular del cuero cabelludo.

 

El masaje del cuero cabelludo

Mediante la práctica del automasaje del cuero cabelludo, se puede incrementar el aporte del riego sanguíneo en esta zona, favoreciendo de este modo la llegada de nutrientes y oxígeno al tejido dérmico
Los masajes de este tipo se inician de manera ascendente, desde las cervicales hasta la frente, realizando pequeñas presiones don las yemas de los dedos que poco a poco irán ascendiendo.
Nunca realizar desplazamientos cizgzalleantes de los dedos, que pueden provocar ruptura de cabellos frágiles.

 

Mejora de la dieta

Que tu medicina sea tu alimento, dice el sabio refrán. Para un buen cuidado del cabello y una salud óptima del mismo, no te olvides de tomar suficientes aporte de proteínas, alimentos ricos en azufre, ácidos grasos omega-3, zinc, hierro, magnesio y alimentos ricos en vitaminas del grupo B y vitaminas A y C.

Estos son los alimentos que debes consumir para tener un cabello saludable: carne, pollo, pavo, pescado (salmón, atún), huevos, leche, queso, cereales, soja, legumbres secas, legumbres verdes, frutos secos (nueces), avena, pan integral, mostaza, coles, cebolla, ajos, puerros, nabos, ostras y verduras.

 

Suplementos extras de vitaminas y minerales

A veces puede ser necesario un suplemento de vitaminas y minerales, pero solo tu médico es la persona capacitada para prescribirlo y solo si lo considera necesario tras haber realizado la pertinente historia clínica y realizado las pruebas analíticas correctas.

 

Manejo del estrés

El estrés y determinados estado emocionales pueden producir sin ser causas directas, favorecer el curso de una alopecia. Cuando estamos estresados, los vasos sanguíneos del cuero cabelludo se contraen, reduciendo el aporte de sangre al cuero cabelludo el cual se ve afectado por una disminución de los nutrientes necesarios para el buen funcionamiento.
Como consecuencia, el pelo se cae.

 

Tabaquismo

Al igual que el estrés, el consumo de tabaco produce una disminución del aporte nutricional al cuero cabelludo y en general a toda la piel, como consecuencia de una vasoconstricción generalizada.

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