Los rellenos faciales utilizados en medicina estética son sustancias de procedencia natural o sintética de diferentes densidades, que introducidas debajo de la piel en planos diferentes, tienen como objeto aumentar el espesor de esta y conseguir así corregir defectos de relleno en arrugas, depresiones, surcos, pérdidas de volumen, etc.

Se introducen mediante la ayuda de una fina aguja o mas recientemente con una microcánula de punta redonda, de modo que se ejerce muy poco traumatismo en la piel.

Desde siempre, el sueño ha sido conseguir el relleno ideal, que cumpla las premisas de compatible, reabsorbible a muy largo plazo y que no ocasione ninguna complicación.
Aunque muy cerca de conseguirse, aún no nos encontramos en presencia del mismo ya que todavía la duración sigue siendo corta a juzgar por algunos pacientes (6 a 18 meses).

No obstante el índice de seguridad y biocompatibilidad de los materiales que se utilizan hoy en día es bastante aceptable.

En líneas generales existen dos grandes grupos de materiales de relleno dérmico.
– Los Reabsorbibles
– Los permanentes.

Los Reabsorbibles son los que más se aconsejan en general ya que el rostro va cambiando con los años y resulta más conveniente realizar pequeños retoques que se adapten a los cambios faciales que van a ir apareciendo con el tiempo y conseguir así siempre un aspecto natural. Los rellenos permanentes no se pueden retirar.

Entre los rellenos faciales reabsorbibles tenemos:

Ácido hialurónico. El más utilizado tal vez por su versatilidad ya que al contar comercialmente con diferentes densidades, estas pueden adaptarse para tratar una amplia variedad de zonas y defectos. Se trata de un polisacárido presente en forma natural en los espacios celulares de todos los seres vivos, de ahí su gran biocompatibilidad.

Actualmente se obtienen por biotecnología como materia de producción de una bacteria.

Ácido poli láctico. Es un tipo de relleno que tras su inyección en la piel, favorece la estimulación de nuevo colágeno en la zona en que es aplicado. Produce un aumento de volumen discreto destacándose más el efecto tensor que el aumento de volumen.

Colágeno. Fue el primer material de relleno natural de origen heterólogo, es decir no propio del paciente, que se utilizo en medicina estética, abandonándose tras la aparición del hialurónico, ya que con este último desaparecía uno de sus principales problemas : las reacciones alérgicas.

Actualmente este problema está superado, ya que manipulaciones en la molécula del colágeno de obtención porcina, hacen que haya desaparecido la fracción alergénica.

Con él se obtiene un volumen discreto pero se consigue una alta tasa de regeneración de la piel, ya que la inyección de colágeno induce a la piel a producir más colágeno propio mejorando así paulatinamente la calidad y textura de la piel.

Hidroxiapatita cálcica. Es un material biocompatible que se utiliza al igual que el poli láctico, mas por su efecto tensor. Como voluminizador da buenos resultados en zonas con soporte óseo como el dorso de la nariz, mentón, pómulos, etc.

Grasa propia. Tal vez el que mejor se aproxima a ese relleno ideal que tato se busca: compatible, duración muy larga, etc. El único inconveniente es que requiere de una pequeña liposucción previa para obtener la grasa que se ha de transferir, y que el paciente debe tener suficiente cantidad de grasa para ser extraída. Normalmente hace falta más de una aplicación para obtener el resultado deseado, ya que un porcentaje de la grasa injertada no va a sobrevivir al procedimiento.

Materiales de rellenos faciales permanentes
Son materiales sintéticos, no biocompatibles, que tras su inyección se integran al tejido sin que el organismo tenga capacidad de eliminarlos.

Es una opción que raramente se utiliza ya que de haber alguna complicación, esta es para toda la vida. Suelen producir endurecimiento por la formación de un “granuloma a cuerpo extraño” que en ocasiones no solo es palpable sino también visible.

El único material actualmente permitido por las autoridades europeas y españolas es el metacrilato, y que básicamente es utilizado para pequeños aumentos de volumen de zonas ya naturalmente duras (dorso de nariz, etc.)

Ejemplos de tratamientos con rellenos faciales

 

 

 

 

 

 

 

 

Antes y después de tratamiento con rellenos dérmicos en toda la cara

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