Aunque el LPG (Endermología) nació hace ya mas de treinta años con el objeto de tratar las secuelas de retracción de las quemaduras en la piel, poco a poco se ha ido posicionando para el tratamiento de patologías estéticas como la celulitis, siendo ampliamente conocido en este sector.
Sin embargo su aplicación como técnica asociada a otros tratamientos del envejecimiento facial, aún no es suficientemente conocida.
La alternancia de las presiones positivas y negativas aplicadas sobre la piel con unas maniobras definidas, suponen un estímulo mecánico que genera una respuesta bioquímica en las células de los tejidos tratados (fibroblastos, adipocitos, etc.) con un incremento de su activación funcional.
Como resultado, con el uso de LPG en el caso de los tratamientos faciales en concreto, se incrementa por parte de los fibroblastos , la producción de colágeno, elastina y ácido hialurónico.
Sabemos que la disfunción de los fibroblastos es uno de los principales marcadores del envejecimiento cutáneo y la pérdida de tensión mecánica parece ser la causa más importante de la disminución en la producción de colágeno en la piel envejecida..
Recientes estudios mediante biopsias de pacientes voluntarios sometidos a tratamiento de LPG en solo un lado de la cara, han desvelado un incremento significativo en la remodelación de la dermis del lado tratado en comparación con el lado no tratado, a expensas de un aumento en la cantidad de colágeno tipo I (el responsable de la respuesta a la tensión), y fibras elásticas, así como mayor cantidad de fibras de elastina y ácido hialurónico en el espacio intercelular, lo que aumenta la retención del agua en la piel.
Esta remodelación de la dermis parece consecuencia de la activación de los fibroblastos por parte de los estímulos mecánicos externos del tratamiento.
Como resumen, podemos concluir que los resultados de la estimulación mecánica sobre la elasticidad, microcirculación, luminosidad de la piel y troficidad de la misma, así como la firmeza y efectos reestructurantes hacen del LPG  facial una herramienta muy efectiva para el tratamiento del envejecimiento de la cara  en aquellos pacientes que no desean técnicas mas agresivas, pudiendo combinarse con otros tratamientos de las mismas características como radiofrecuencia, mesoterapia, micropunción’ o peelings faciales.

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