La práctica habitual de deporte, sobre todo si este se realiza al aire libre y con alto consumo aeróbico (running, bicicleta, tenis, padel, etc.), tiene consecuencias no deseadas sobre la piel del rostro.
Las inclemencias del tiempo (sol, frío, viento); el aumento de los radicales libres como consecuencia del gasto metabólico aumentado, la exposición a la contaminación de las grandes ciudades, la pérdida de peso en ocasiones acelerada, requieren tratamientos específicos que aseguren una piel saludable, tersa y firme.

¿Cómo incide negativamente el deporte sobre el rostro?

Si bien el deporte tiene beneficios más que demostrados para el mantenimiento e incremento de nuestra salud, durante la práctica deportiva intensa, la piel del rostro suele verse muy afectada. Es frecuente ver como la cara pierde sus volúmenes y la piel del rostro se deshidrata y pierde tono.Por tanto, se hacen necesarios unos cuidados faciales especiales en el deportista.

– Si la sesión deportiva es muy intensa, el gasto calórico es elevado, produciéndose una consecuente pérdida de grasa. Como es lógico, esa pérdida no se produce solo de dónde deseamos, también la cara se ve afectada y puede demacrarse debido a una pérdida excesiva de tejido graso. Es lo mismo que ocurre a las personas que pierden mucho peso en poco tiempo.
– Los procesos de envejecimiento se aceleran debido al aumento del proceso de oxidación de las células que se produce por el aumento de los radicales libre a causa del esfuerzo muscular durante un tiempo prolongado.
– Durante la carrera por ejemplo, los pies impactan repetidamente contra el suelo. Este impacto se refleja hacia arriba provocando la micro ruptura de las fibras elásticas de la piel facial y que la musculatura de la cara se distienda y pierda tono (es habitual ver en imágenes de un corredor, el movimiento ondulante de su cara, al ritmo de la carrera). Los más habituales son los músculos de las mejillas que aceleran su caída desdibujando y avejentando el rostro.
– A esto hay que sumar las inclemencias meteorológicas propias del ejercicio al aire libre: Al correr en estas condiciones la piel se expone al sol, aire, bajas temperaturas, contaminación… El resultado final de esto es una piel deshidratada, ajada y con un exceso de radicales libres.

Cuidados faciales especiales  en  el deportista intenso

El tratamiento debe estar centrado obviamente en la prevención así como en ayudar a la recuperación cutánea.
Antes de la sesión de deporte, debe aplicarse una buena cantidad de crema hidratante, para anticiparse al daño que el frío y/o el viento puedan producir.
La aplicación de factor de protección solar debe ser una práctica habitual y obligada, como lo es así mismo la hidratación continua a lo largo de toda la sesión deportiva.

– Tras la sesión de deporte, debe realizarse una limpieza intensa de rostro, cuello y escote utilizando un producto limpiador adecuado a ser posible rico en activos hidratantes.
– A continuación una exfoliación que consiga eliminar la suciedad, restos de polución y contaminación, así como la capa córnea más dañada y envejecida del rostro.
– Posteriormente aplicar un producto hidratante adecuado y específico para la piel de cada individuo.
No obstante, y aún con todos estos cuidados, el paciente puede ver como se incrementa el daño estético en su rostro, necesitando entonces ayuda profesional por parte de un centro de medicina estética.
El tratamiento en estos centros posiblemente incremente el objetivo de hidratación mediante la aplicación de principios activos (vitaminas, ácido hialurónico, etc.) y aparatología destinada a la recuperación de tono cutáneo y muscular

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