Cualquier acción médica entraña un riesgo, aunque actualmente, los adelantos técnicos y el desarrollo farmacológico, éstos pueden ser mínimos.

Podemos considerar la anestesia como un método razonablemente seguro gracias al cual millones de personas pueden someterse a actos quirúrgicos de menor o mayor envergadura y sin complicaciones.

De todas maneras, el tipo de intervención y de anestesia, así como el estado de salud individual, hacen que cada paciente tenga un grado de riesgo diferente. Por lo tanto, antes de someter a un paciente a una intervención quirúrgica, será cuidadosamente valorado por el anestesista que realizará una historia clínica y comprobará las analíticas y el resto de pruebas solicitadas en el preoperatorio.

Afortunadamente, los pacientes que se someten a intervenciones de cirugía estética son pacientes sanos, pero no por ello deben descuidarse estos aspectos básicos de prevención.

Para su tranquilidad, el paciente ha de saber que durante toda la intervención contará con la monitorización de sus constantes vitales y la presencia vigilante de su anestesista.

La anestesia puede conseguirse por diversos métodos y no necesariamente hay que estar dormido.

Así pues, existen varios tipos de anestesia: una, la anestesia general, en la que se produce un estado de inconsciencia mediante la administración de fármacos intravenosos y gases intra traqueales.

Otra, la anestesia local, en la que solamente estará anestesiada la zona que se ha de intervenir, encontrándose usted absolutamente despierto
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Finalmente, la anestesia más utilizada en la mayoría de las intervenciones de estética, la local con sedación. En esta modalidad, al igual que en la anestesia local, usted solo mantiene anestesiada la zona a intervenir, pero el uso de sedantes intravenosos, hacen que se mantenga tranquilo e indiferente al medio, a veces con un estado de somnolencia parecida al sueño natural, y la producción de amnesia temporal de modo que al revertir los sedantes, ud. no se acordará de nada de lo ocurrido en el quirófano.

Esto es interesante, porque borra de la conciencia cualquier recuerdo de molestia o disconfort, haciendo que el paciente realmente “no se haya enterado de nada”.

El médico anestesista es el encargado de vigilarle y administrarle los anestésicos adecuados, siempre buscando su máximo confort y seguridad durante la intervención.

Lo normal es que usted antes de ir a quirófano reciba la medicación adecuada para que acuda a quirófano tranquilo.

Una vez allí precisará la colocación de una vía de acceso venoso para administrar los fármacos y sueros que sean necesarios. Es posible que tras la intervención precise un tiempo de recuperación hasta encontrarse en perfectas condiciones. Durante ese tiempo estará estrechamente vigilado y atendido por personal de enfermería cualificado y debidamente entrenado en la vigilancia post operatoria.

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